RECORRIENDO LA PROVINCIA DE JAÉN
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Destino Ermita del Parrizoso Localización Sierra Sur de Jaén (término municipal de Valdepeñas) Veremos Pantano del Quiebrajano y Ermita del Parrizoso Distancia 3,5 km (ida) + 3,5 km (vuelta) apróximadamente Dificultad Baja Tiempo 2 horas Sugerencias Cámara fotográfica/vídeo. Hay dos fuentes de agua junto a la ermita que visitaremos. Inicio Pantano del Quiebrajano. Partiendo de Jaén tomamos la carretera al Puente de la Sierra hasta el Pantano del Quiebrajano donde podemos dejar el vehículo.
NOTA.- Esta ruta se podrá realizar en vehículo, si la barrera está abierta.Recorrido Dejamos nuestro vehículo en el aparcamiento del Pantano del Quiebrajano. A nuestra derecha, según se mira al pantano, subimos por una carretera asfaltada. Tras unos cien metros y de nuevo a nuestra derecha, parte una pista de tierra por la que ascenderemos unos 300 metros hasta encontramos una barrera, generalmente abierta, en un punto en el que el camino hace un giro pronunciado a la derecha. Veremos en este punto un cartel: "Presa del Quiebrajano" y sus horarios de apertura. A la izquierda del cartel parte un nuevo camino, normalmente cerrado con una barrera "adornada" con un trozo de toldo verde y blanco, que será el que tomaremos. Desde aquí descenderemos bordeando el nivel del pantano hasta cruzar un "puente" en un barranco por el que baja un notable caudal de agua, tras el que el camino vuelve a ascender sin pronunciados desniveles. En menos de una hora llegaremos al punto de destino. Antes de llegar a las casas de la ermita, sobre todo en primavera, observaremos que en esta zona el agua brota por todos los rincones buscando el pantano. Es posible incluso que encontremos algún arroyo que invade nuestro camino, el cual habremos de superar con precaución pero sin excesiva dificultad, ya que las gentes del lugar suelen colocar piedras, troncos e incluso escalas de mano a modo de improvisados puentes para superar estos caudales de agua. También es bastante probable que nos topemos con algún perro atado a un árbol por los pastores. No obstante, estos animales están acostumbrados al paso de extraños por estos lugares y no deben suponer mayor problema si no se les provoca. Al entrar en el pequeño núcleo de casas que hay junto a la ermita (la mayoría en ruínas, son utilizadas como corrales de ganado) veremos, bajo la sombra de tres enormes nogales, una fuente de la que brota el agua de forma incesante, lo que hace de este lugar un punto ideal para tomar un descanso (foto 1). Frente a esta fuente parte una "calle" de la aldea por la que descenderemos. Veremos una pila de la que brota el agua y la última casa que encontramos a la izquierda es la propia ermita (foto 2), junto a la cual hay un imponente árbol completamente seco. Aparte de la ermita propiamente dicha, lo admirable es el paisaje que nos rodea, con unas vistas del Pantano del Quiebrajano que se nos ofrecen desde el ángulo inverso al que solemos contemplar (foto 3). Dada su cercanía a éste, esta ruta puede constituir un agradable paseo en cualquier época del año. Una vez visitada la ermita y su contorno, podemos continuar retomando el camino que nos trajo hasta aquí. Tras un repecho de unos 50 metros, llegaremos a una bifurcación. Tomaremos la opción de la izquierda y caminaremos entre olivos bordeando las "colas" del pantano. A nuestra derecha veremos una alberca muy antigua por la que brota el agua. Aproximadamente a un kilómetro de la ermita podremos admirar una preciosa vista del pantano encajado en un cañón (la "Garganta de los Ladrones") y al fondo una majestuosa imagen del Castillo de Santa Catalina de la capital. Si continuamos unos metros más por el camino llegaremos hasta una bonita casa de campo desde la que podremos contemplar unas maravillosas vistas del río Quiebrajano.
El regreso lo haremos en sentido inverso al que trajimos.Notas La fachada de la ermita (adornada con una estrella y una cruz) y el campanario han sido restaurados recientemente, según se puede apreciar. El edificio en sí, sin embargo, es bastante antiguo. Según testimonios recogidos en el lugar, en el interior se encuentra una talla de madera policromada que representa a una Piedad, de un tamaño similar a las que se procesionan en Semana Santa. Es la Virgen de las Angustias del Parrizoso, tras la que hay una cruz desnuda. Aparte de ésta hay otra talla más pequeña de una Inmaculada, diversos cuadros de motivos religiosos en las paredes, y un par de fotografías del popular "Abuelo" de la capital. Una sencilla reja de hierro separa la zona del altar donde se encuentran las imágenes del resto de la ermita. Su techo es abovedado de cañón en el que existe una cruz trinitaria o templaria, una estrella similar a la de la fachada y otra cruz en forma de hélice. Todo el interior se encuentra encalado y en buen estado. Colabora Tomás Boyano y José Aranda Bibliografía Las anotaciones recogidas durante el recorrido por esta ruta.
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©Rafa Martos