Cortados de La Veleta

Destino Castillo de Otíñar

Mapa Ruta a Pie

Localización Sierra Sur

Mapa de Localización

Veremos Abrigo del Barranco de la Tinaja y Castillo de Otíñar

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Distancia 6 kms. apróximadamente
Dificultad Baja.
Tiempo 2 horas (dependerá del tiempo que invirtamos en contemplar el abrigo y el castillo).
Sugerencias Llevar agua y cámara fotográfica/vídeo.
Inicio Barranco de la Tinaja. Partiendo de Jaén tomamos la carretera al Puente de la Sierra. Desde aquí seguimos en dirección al Pantano del Quiebrajano. Después de pasar el hito del km. 14 hay un camino de tierra a nuestra derecha, que sube a la aldea de Otíñar, en el que una cadena nos corta el paso, lugar donde podemos dejar el vehículo.
Recorrido

Unos metros más adelante de donde dejamos nuestro vehículo vemos a nuestra derecha una cadena que impide el paso de vehículos por un camino que asciende a través de un desfiladero de piedra, que es el que tomaremos. Este es el Barranco de la Tinaja. Unos cincuenta metros más adelante, a nuestra izquierda, abandonamos el camino y nos acercamos a una impresionante pared pétrea, utilizada como cobijo por los pastores. Merece la pena acceder al interior de este lugar casi mágico y escuchar el silencio imponente, entrecortado únicamente por los graznidos de los córvidos que aquí habitan y el goteo del agua que se filtra por sus paredes (al menos en invierno y primavera), formando estalactitas sobre nuestras cabezas. En esta auténtica "catedral paleolítica" podemos contemplar fácilmente los petrogrifos (círculos concéntricos) tallados en la piedra hace 4.000 años por los que pudieron ser los primeros jiennenses. Incluso una enorme peña en su parte central parece hacer las veces de altar.
Tras visitar el abrigo rocoso regresamos al camino y seguimos el ascenso a través del cañón que poco a poco se va estrechando. Pasado el cañón tomaremos un camino que sale a nuestra izquierda, por el que ascenderemos dejando a nuestra derecha un barranco. Toda la subida es zona rica en fósiles. Unos metros más adelante aparece ante nosotros la majestuosa figura del Castillo de Otíñar. Para acceder a él de la forma más cómoda, deberemos ascender por el camino hasta culminar en una planicie. A nuestra izquierda veremos el tocón de un árbol talado, que tomaremos como referencia para adentrarnos campo a través hacia el castillo. Siguiendo la línea que marca el tendido eléctrico, bordearemos la muralla del castillo de sur a norte, hasta encontrar un pequeño sendero que, rodeando el extremo norte del castillo, nos lleva hasta su entrada. Antes veremos a nuestra derecha una pequeña "habitación" de techo abovedado (aunque casi totalmente derruído) que pudo ser un aljibe del castillo. En esta zona, aunque no tiene una dificultad excesiva, conviene extremar las precauciones al ser terreno rocoso.
Tras visitar el interior del castillo, en bastante buen estado en general, y contemplar las majestuosas vistas que desde él se ofrecen, podemos pasear por la meseta que hay frente a nosotros según abandonamos el castillo, donde encontraremos restos de otras edificaciones coetáneas a la fortaleza.
Después volvemos sobre nuestros pasos hasta el camino por el que hemos subido desde el Barranco de la Tinaja. Seguimos ascendiendo unos metros por este camino y al encontrar una bifurcación, tomamos la opción de la izquierda hasta una pequeña caseta encalada de reciente construcción en cuya base hay un trozo de manguera del que sale agua que es almacenada en una bañera, en lo que constituye una original fuente (ignoro si el agua es potable). Aquí el ascenso prácticamente ha terminado y tras contemplar unas bonitas vistas del castillo, seguiremos nuestro paseo adentrándonos entre pinos y encinas por un camino llano y agradable. Pasaremos una barrera que suele estar cerrada y unos metros más adelante llegaremos a una bifurcación. Tomaremos nuevamente la opción de la izquierda y desde aquí bajaremos zigzagueando por un ancho camino pasando entre casas de campo (cuidado con los perros) hasta la carretera que va al Pantano del Quiebrajano. Al llegar a la carretera giramos nuevamente a la izquierda y tras dos kilómetros caminando por el arcén y contemplado los espléndidos paisajes y una buena perspectiva del castillo que acabamos de visitar, regresamos al punto de partida. 

Notas Barranco de la Tinaja: En la zona de Jaén hubo asentamientos humanos desde el Paleolítico. Empero, el poblamiento denso en la zona parece que se produjo a partir del Neolítico. Por el Barranco de la Tinaja desciende un caudal subterráneo de unos 40 o 50 litros de agua por segundo. El Barranco de la Tinaja ofrece un aspecto imponente. El lugar donde están los grabados es un abrigo rocoso de dimensiones catedralicias. Allí, en la roca parietal, se pueden contar hasta 27 círculos o series de círculos concéntricos, toscamente tallados en la roca viva. Además de los grabados, y a un nivel más bajo, hay una venus en relieve, preciosamente tallada y pulimentada. En ella sólo es posible distinguir, como si brotaran de la pared, el promiente vientre y los muslos hasta las rodillas. Los relieves de Otíñar podrían datarse entre el 2000 y 1500 antes de Cristo (Juan Eslava Galán, "El enigma de la Mesa de Salomón").
Castillo de Otíñar: Por las Ordenanzas de 1.464 sabemos que la alcaidía de Otíñar estaba dotada con 8.000 maravedís anuales y tenía la obligación de tener en el castillo tres hombres y no menos que serían menester para la guardia y defensa del; los dos que estuviesen de continuo en el dicho castillo sin salir del por ninguna cosa y el otro que fuese y viniese a la ciudad y saliese a cazar y ballestear carne que comiesen. (Juan Eslava Galán: "Castillos y Atalayas del Reino de Jaén").
Era el centinela del camino de Granada (que cruzaba la sierra por la hoy conocida Cañada de las Hazadillas), sirviendo de comunicación con el Castillo de Santa Catalina, apoyándose asimismo del torreón y atalaya de Torrebermeja, junto a las Peñas de Castro. Durante la Reconquista se le dotó de alcaldía, surgiendo al amparo de la fortaleza un núcleo de población que poseía incluso parroquia (siglo XIV). Al acabar la reconquista se abandonó, liquidándose administrativamente la población y agregándose la Alcaldía al Castillo de Santa Catalina y su parroquia a la del Salvador, en el mismo castillo. ("Las cartas a don Rafael").
Colabora José Aranda
Bibliografía Las obras citadas e impresiones tomadas sobre el terreno. Mapas del Instituto Geográfico Nacional 947-III (Los Villares) y 969-I (Valdepeñas de Jaén)

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©Rafa Martos